Nuestra agente inmobiliaria Gema García ha tenido la suerte de participar en el XIII Congreso AMPSI, celebrado en Benidorm el 1, 2 y 3 de Ocubre. Tres días de encuentros, aprendizaje, reflexión y, sobre todo, de compartir experiencias con grandes profesionales del sector.
Cómo ella misma dice hay congresos que recuerdas por las ponencias y los conocimientos que te llevas en la mochila, pero existen otros que recuerdas por las personas que se sentaron a tu lado, las conversaciones de pasillo, las risas y los reencuentros.
Y como Gema tiene una manera muy especial de vivir y contar estas experiencias, hemos querido pedirle que nos cuente el congreso a su manera.
Así lo ha vivido ella y así nos lo cuenta: como una buena comida, con sus entrantes, su plato fuerte, su postre y, por supuesto, una sobremesa que terminó siendo una de las mejores partes del menú.
"Hay comidas que recuerdas por lo que has comido.
Y hay otras que recuerdas por quién estaba sentado a tu lado, las conversaciones, las risas y todo lo que te llevas cuento te levantas de la mesa.
Para mí, el XIII Congreso AMPSI en Benidorm ha sido un poco eso: una gran comida compartida con compañeras, aprendizaje, reflexión y muchas ganas de seguir creciendo. Después de tres días intensos, si tuviera que contaros el congreso de una forma diferente, lo haría como un menú.
Porque, al fin y al cabo, ¿qué es un buen congreso si no una mezcla de buenos ingredientes y buena compañía?
El jueves llegó con unos entrantes de esos que ya te hacen pensar que el menú promete.
La tarde comenzó con Eva González Nebreda y El poder de comunicar y Lenguaje positivo y mediación: claves para desbloquear conflictos inmobiliarios.
Y qué importante es esto en nuestro trabajo.
En el sector inmobiliario no solo mediamos en la compra o venta de viviendas. Trabajamos con personas, con sus expectativas, sus emociones, sus dudas y, en ocasiones, sus conflictos.
Aprender a comunicar, escuchar y mediar mejor es, sin duda, una de las herramientas más valiosas que podemos incorporar a nuestro día a día.
Después llegó Moisés Ruiz con El autoengaño inmobiliario. Un plato quizá menos cómodo, pero muy necesario: aprender a reconocer esas pequeñas trampas mentales que todos podemos hacernos cuando queremos que las cosas sean de una determinada forma.
Y para terminar la tarde, "Luz, más Luz!" de Xavier Altimira. Para mí, una de las mejores intervenciones de la tarde.
Pausada, con ritmo y con esos espacios que muchas veces necesitamos para dejar de escuchar y empezar a reflexionar. En ocasiones lo más importante de una ponencia no es lo que nos cuentan, sino lo que somos capaces de pensar después.
Después de una tarde tan intensa, tocaba relajarse.
La cena transcurrió de una manera distendida, entre risas, conversaciones y, por supuesto, algún momento hablando de trabajo. Pero es que no lo podemos evitar!. Tenemos ADN inmobiliario. Aunque salgamos de la oficina, cambiemos de ciudad y nos sentemos a cenar, siempre acaba apareciendo una operación, una anécdota, un cliente o ese "¿y tú cómo haces . . .?.
Y precisamente ahí está una de las cosas que más me gustan de estos reencuentros: Las relaciones profesionales terminan convirtiéndose en conversaciones mucho más humanas.
Si el jueves fueron los entrantes, el viernes fue el plato fuerte del menú.
Un día intenso, variado y con muchos sabores diferentes.
Hablamos de cómo cobrar honorarios al comprador, de la mano de Andrés Martín Pedreda; disfrutamos de Mujeres en Clave Internacional, con representantes de Women´s Council of REALTORS, y también hubo espacio para uno de los temas que ya forma parte inevitable de nuestro presente: la inteligencia artificial.
La ponencia de Michele Di Sei, Todos usan la IA. Pocos captan. La herramienta no es el problema, lo eres tú, dejó una idea que merece la pena llevarse a casa.
La tecnologia puede ser extraordinaria, pero la herramienta no va a pensar por ti. El criterio, la estrategia, y saber qué quieres conseguir dependiendo del momento sigue dependiendo de cada profesional.
Y entre unas cosas y otras también hubo momentos para mirar hacia dentro con El poder de reconocer lo invisible, para ocuparnos en lugar de preocuparnos con Diamantina Centeno, revisar objetivos y planificación y conocer nuevas claves notariales para tomar mejores decisiones.
Y aquí llegó, además, uno de esos ingredientes que no estaban en el programa y que hicieron el menú todavía más especial.
Volver a encontrarme con Doña María Cristina Buendía, notaria y divulgadora legal, después de casi 20 años, fue uno de esos regalos inesperados que aparecen alrededor de una mesa.
Porque los congresos sirven para aprender, sí. Pero también para reencontrarnos con personas, recuperar recuerdos y descubrir que algunos caminos vuelven a cruzarse muchos años después.
Y esto también forma parte de la experiencia.
La mesa sectorial ¿Y ahora qué? Los colectivos profesionales nos lo cuentan puso sobre la mesa una pregunta que, en un sector como el nuestro, deberíamos hacernos constantemente.
¿Hacia dónde va la profesión inmobiliaria?
Representantes de diferentes organizaciones y colectivos compartieron sus perspectivas sobre el presente y futuro del sector. Y me quedo con algo que se repitió, de una forma u otra, durante todo el congreso: tenemos que seguir aprendiendo, adaptándonos y compartiendo conocimiento en un mismo camino.
Y como toda buena comida, llegó el momento del postre. Que el éxito no te pille con cara de póker, de Cristina Arozamena.
Un buen cierre para un día lleno de información, emociones y aprendizajes. Porque seamos sinceros, hablamos mucho de objetivos, resultados, éxito, pero también necesitamos recordar algo muy sencillo: hay que disfrutar del camino.
Y qué mejor manera de hacerlo que compartiendo una cena de gala con todas las compañeras.
Y sin darnos cuenta llegó mi parte favorita de cualquier buena comida: la sobremesa. Aunque en esta ocasión fue una sobremesa un poco diferente. ¡Nos esperaba Terra Mítica, en una estupenda actividad organizada por Griselda Varela y Diamantina Centeno.
Más risas, más conversaciones y ese ambiente que se crea cuando ya no hay ponencias ni horarios y simplemente disfrutas de estar con las personas.
Porque después de tres días, creo que esa es precisamente la parte que más me llevo.
Podría contaros muchas más cosas del XIII Congreso AMPSI. Podría hablaros de cada ponencia, de cada aprendizaje y de cada momento. Pero prefiero quedarme con algo más importante.
Me quedo con las personas.
Con las nuevas compañeras de todas partes de España que he tenido la suerte de conocer este año.
Con las conversaciones.
Con las risas.
Con los reencuentros.
Con las ideas que me han hecho pensar.
Y con esa sensación tan bonita de volver a casa con la cabeza llena de ideas y el corazón un poquito más lleno también.
Porque una buena comida no se recuerda únicamente por lo que había en el plato. Se recuerda por quién estaba sentado contigo, y este congreso ha sido sin duda, una mesa muy especial.
Ahora toca hacer la digestión de todo lo aprendido, poner algunas ideas en práctica y seguir trabajando.
Y, por supuesto, esperar con ganas el próximo encuentro.
Nos vemos en el Congreso AMPSI 2027 en Alicante. Espero volver a sentarme a la mesa con todas vosotras!
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